6 julio 2026 Noticias

Europa busca fórmulas para combatir el desgaste profesional de los médicos

Los países con menor prevalencia de problemas de salud mental entre sanitarios apuestan por mejores condiciones laborales, control de jornadas, apoyo psicológico y reducción de la carga burocrática

La salud mental de los profesionales sanitarios se ha convertido en una preocupación creciente en Europa. La sobrecarga laboral, el exceso de horas de trabajo, la acumulación de guardias y el elevado volumen de pacientes son algunos de los factores que pueden favorecer situaciones de desgaste profesional o burnout entre los médicos.

Según recoge Redacción Médica, a partir de los datos del último informe de la Organización Mundial de la Salud, un tercio de los profesionales sanitarios europeos presenta síntomas de depresión y ansiedad. En este contexto, algunos países del norte y centro de Europa muestran mejores indicadores y han desarrollado distintas medidas para proteger el bienestar de sus plantillas sanitarias.

Dinamarca y Países Bajos figuran entre los países con menor porcentaje de sanitarios afectados por síntomas de depresión o ansiedad. Junto a ellos, también destacan Islandia, Suecia, Finlandia, Noruega, Suiza y Austria. Entre los países de mayor tamaño, Alemania presenta una menor prevalencia en comparación con Francia, Italia o España.

La noticia apunta a que estos países comparten algunos elementos comunes: jornadas laborales más reducidas, menos turnos nocturnos, menor porcentaje de violencia contra los sanitarios y mejores condiciones laborales en determinados ámbitos. Aunque sus sistemas tampoco están exentos de dificultades, estas circunstancias contribuyen a reducir la saturación mental de sus profesionales.

En Países Bajos, la legislación protege al trabajador en situación de baja por motivos de salud mental. La normativa impide el despido por incapacidad y obliga al pago de al menos el 70 por ciento del salario durante los primeros 24 meses, pudiendo alcanzar el 100 por cien en determinados supuestos durante un año. Además, la reincorporación progresiva al puesto debe ser supervisada por un especialista en salud ocupacional.

El país también cuenta con iniciativas orientadas a la prevención de problemas de salud mental, como programas de prevención de la depresión, promoción de vida saludable y actuaciones específicas sobre el estrés laboral. Entre ellas se incluyen campañas de concienciación, análisis de las causas del burnout y proyectos piloto centrados en los riesgos específicos de los profesionales sanitarios.

Noruega, por su parte, vincula el abordaje del desgaste profesional a la mejora de las condiciones laborales, la dotación de personal y la organización de los servicios sanitarios. El país trabaja en un Plan Nacional de Recursos Humanos en Salud, con medidas dirigidas a garantizar suficiente personal, reforzar la captación y retención de profesionales, mejorar la relación entre empleados y directivos, optimizar los procesos de trabajo y distribuir mejor las tareas.

En Suiza, además de contar con una de las mejores ratios paciente-profesional de Europa, se han impulsado medidas para facilitar la jornada de los médicos. Entre ellas destaca la campaña nacional “Medicina en lugar de burocracia”, dirigida a reducir la carga administrativa. También sobresale ReMed, una herramienta de la Asociación Médica Suiza centrada en la salud de los profesionales y en la orientación ante situaciones de crisis, estrés laboral, ansiedad, inseguridad o depresión.

Esta iniciativa recuerda al Programa de Atención Integral al Médico Enfermo, PAIME, desarrollado en España por la Organización Médica Colegial como red de apoyo a los profesionales médicos.

Alemania cuenta igualmente con instrumentos para prevenir el agotamiento profesional. Entre ellos se encuentran programas de prevención del agotamiento crónico y el cumplimiento de la limitación de jornada conforme a la Directiva Europea de Trabajo, que fija un máximo de 48 horas semanales. Además, las autoridades alemanas plantean reformas para mejorar la coordinación del sistema sanitario, agilizar el acceso de los pacientes a las citas y aliviar la carga de trabajo de los médicos y del resto del personal sanitario.

Otros países europeos también han adoptado medidas concretas. Dinamarca ha reforzado la contratación de personal administrativo para liberar a los médicos de tareas burocráticas. Suecia ha eliminado las guardias de 24 horas, limitándolas a un máximo de 16. Austria, por su parte, ofrece guías para la evaluación de riesgos psicosociales en clínicas y hospitales.

El análisis europeo deja una idea clara: la prevención del burnout médico no depende únicamente de recursos individuales de apoyo, sino también de la organización del trabajo, la planificación de las jornadas, la distribución de tareas y la reducción de cargas administrativas.

En España existen ya herramientas relevantes, como el PAIME, pero la propia información publicada señala que el exceso de horas y la ratio de pacientes continúan siendo asignaturas pendientes en el Sistema Nacional de Salud.

Cuidar la salud de los profesionales sanitarios es también una forma de cuidar la calidad asistencial. La protección del médico frente al desgaste profesional repercute directamente en su bienestar, en la seguridad del paciente y en la sostenibilidad del sistema sanitario.

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